22 de julio de 2013

¡Familia, vive a alegría da fe!

Peregrinación á Tumba de San Pedro para o Ano da Fe


O próximo 26 e 27 de Outubro, as familias de todo o mundo dirixiranse en Peregrinación a Roma, á Tumba de San Pedro. Este evento insírese no conxunto de iniciativas propostas para o Ano da Fe, proclamado polo Emérito Papa Benedito XVI. 

O mesmo título o evento "FAMILIA, VIVE A ALEGRÍA DA FE! Peregrinación das Familias á Tumba de San Pedro para o Ano da Fe", fainos comprender que esta peregrinación será unha ocasión alegre de compartir entre as familias de todo o mundo. Acompañadas tamén polos fillos e polos avós, as familias están convidadas a dar testemuño da súa fe con alegría e confianza, precisamente na Tumba de San Pedro, primeiro confesor de Cristo. 

15 de julio de 2013

Dúas webs sobre o matrimonio


Unha web, nos idiomas máis falados do mundo -inglés e español- para explicar e promover «a singular realidade e o auténtico significado da palabra matrimonio, que fala de fe, fecundidade, unión estable entre home e muller». A iniciativa é da Conferencia Episcopal Católica dos Estados Unidos. A dirección é http://www.marriageuniqueforareason.org/espanol/  Creada hai dous anos, converteuse nunha das webs máis visitadas de América para profundar nos temas clave no debate sobre matrimonio e familia. 
A web, xunto con  http://www.portumatrimonio.org, pretende situar no universo virtual «todos os recursos para apoiar, promover e protexer o matrimonio». As firmas que inclúe afrontan cuestións esenciais do debate público sobre o matrimonio -diferencia sexual, menores, ben común, liberdade relixiosa, familia-, na exploración do «único ben universal ao servizo da sociedade e da dignidade de cada persoa humana», por medio de subsidios multimedia e ensinanzas do catecismo e do maxisterio da Igrexa católica, xunto a un blog de discusión e profundización e, a petición, un repertorio bibliográfico.

7 de julio de 2013

Lumen fidei. Fe y familia


Estos son los dos números de la Encíclica del Papa Francisco "Lumen Fidei", dedicados a la relación entre la fe y la familia.





52. En el camino de Abrahán hacia la ciudad futura, la Carta a los Hebreos se refiere a una bendición que se transmite de padres a hijos (cf. Hb 11,20-21). El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia. Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual, que permite a los cónyuges unirse en una sola carne (cf. Gn 2,24) y ser capaces de engendrar una vida nueva, manifestación de la bondad del Creador, de su sabiduría y de su designio de amor. Fundados en este amor, hombre y mujer pueden prometerse amor mutuo con un gesto que compromete toda la vida y que recuerda tantos rasgos de la fe. Prometer un amor para siempre es posible cuando se descubre un plan que sobrepasa los propios proyectos, que nos sostiene y nos permite entregar totalmente nuestro futuro a la persona amada. La fe, además, ayuda a captar en toda su profundidad y riqueza la generación de los hijos, porque hace reconocer en ella el amor creador que nos da y nos confía el misterio de una nueva persona. En este sentido, Sara llegó a ser madre por la fe, contando con la fidelidad de Dios a sus promesas (cf. Hb 11,11).

53. En la familia, la fe está presente en todas las etapas de la vida, comenzando por la infancia: los niños aprenden a fiarse del amor de sus padres. Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos. Sobre todo los jóvenes, que atraviesan una edad tan compleja, rica e importante para la fe, deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe. Todos hemos visto cómo, en las Jornadas Mundiales de la Juventud, los jóvenes manifiestan la alegría de la fe, el compromiso de vivir una fe cada vez más sólida y generosa. Los jóvenes aspiran a una vida grande. El encuentro con Cristo, el dejarse aferrar y guiar por su amor, amplía el horizonte de la existencia, le da una esperanza sólida que no defrauda. La fe no es un refugio para gente pusilánime, sino que ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos, porque está fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que todas nuestras debilidades.